Martin Salas, un hombre apasionado por la poesía

Fue más difícil encontrar su casa en  el barrio Las Palmeras que contactarlo. Después de unas tres vueltas en el carro, me di cuenta que estaba perdida. A los diez minutos entró una llamada avisando que estaría esperándome en la calle afuera de su casa y que salieramos hasta la entrada del barrio.

Luego de salir, por fin encontré la calle viendo hacia mi izquierda y me di cuenta de que  ahí estaba él, vestido con pantaloneta, suéter azul y con su particular cabellera con dreadlocks (conocidas así las trenzas rastas) que lo caracterizan tanto.

Un hombre fresco, humilde y sobre todo sencillo es Martín Salas Ávila, director del Festival Internacional de Poesía que este año cumple 20 años de existencia y que con ardua labor, autogestión y colaboración, se ha consolidado como uno de los eventos locales más importantes de la ciudad.

Abogado de la universidad de Cartagena y aunque no ejerce esa profesión sin duda alguna fue en ella donde dio sus primeros pasos, encontrando diferentes escritos políticos y sociales que se convertirían en   una señal para descubrir sus dotes artísticos para la poesía. Un monteriano conquistado por la belleza y magia de Cartagena, que lucha cada día más por seguir uniendo a niños, jóvenes y poetas de todo el mundo por medio de la poesía con un mismo objetivo: crear y sembrar cultura. Tanto así , que hace 21 años creo  el Taller de Poesía Siembra, que tiene lugar todos los sábados en la mañana en la Biblioteca Jorge Artel.

Hoy a sus 51 años, mantiene una sonrisa cargada de felicidad  e insaciable deseo por encontrar jóvenes talentos que amen este maravilloso mundo de la poesía y las letras.Martín, un poeta, fotógrafo, actor, abogado y escritor con seis libros publicados  insiste, apuesta  e incentiva la cultura en Cartagena.

¿Cómo surge la idea de crear un Festival Internacional de Poesía?

El antecedente del Festival Internacional de Poesía en Cartagena, es el taller de poesía “Siembra”. Este taller fue creado el 28 de Octubre de 1995, en el Claustro San Francisco Javier. Así mismo, una noche del año 1997 con un grupo de integrantes del Taller creamos el Festival.

¿Cuál fue la iniciativa para crear el Taller de poesía “Siembra”?

Porque aquí existieron durante la época de los ochenta, talleres de los cuales formé parte, no de manera permanente, pero sí esporádicamente. Uno de estos talleres se llamaba “El candil” con el profesor Santiago Colorado y  el otro “El canto de la Cabuya ”con el poeta Socarraz. A raíz de esto, surge ese vacío de reunirse los sábados por la mañana para hacer taller. Entonces, Leyla Vega que estudiaba Lingüística y yo que ya era egresado de la Facultad de Derecho creamos el Taller de Poesía siembra, que en su mayoría eran integrantes o egresados de la Universidad de Cartagena.

Cuándo el Festival estaba en sus inicios ¿Quiénes fueron las personas que principalmente lo apoyaron?

Recuerdo mucho que estaban poetas locales como, Jorge García Usta, José Ramón Mercado, Jaime Arturo Martínez, Javier Hernández y Pedro Blas. El primer afiche lo hizo Jairo Villa, que también ha realizado muchos afiches para el Festival. Además, el apoyo sin lugar a duda del Fondo Mixto de Cultura, que en esta época era dirigido por Nilda Meléndez. Que yo recuerde, fue el único apoyo que recibimos en el primer festival, ese día también estuvo como invitado Armando (que era un funcionario del Ministerio que fue a presentar la revista Gaceta) también estuvo el hijo del Ché Guevara por otro lado  Tania Maza;  una amiga con un espectáculo de teatro y finalmente  Francisco Pinaud con la impresión de los Afiches.

 Teniendo en cuenta que usted es de Montería. ¿Por qué no realizar un Festival en Montería en vez de Cartagena?

Bueno, yo soy monteriano- cartagenero, nunca renuncio a mi “monteruño” de montería, yo le agrego que soy cartagenero porque me siento cartagenero. Fíjate que este año hay una posibilidad de ir a Montería y hemos intentado ir otros años. Lo que pasa es que a veces los apoyos, los respaldos y aportes no se dan. Hemos estado en Chinú y Cereté  que es Córdoba, además que el año pasado estuvimos en San Juan de Nepomuseno en un evento muy importante de promoción que lo queremos repetir siempre y cuando la gobernación nos apoye. Este año queremos ir a San Jacinto, al Carmen de Bolívar y ojala a Montería. Yo soy de Montería, pero me vine hace 30 años y vivo aquí, me desarrollo aquí, entonces el Festival surge aquí. Pero por supuesto, siempre he tenido esa inquietud de ir a Montería, pero viajar tiene ciertos costos que alguna entidad tiene que asumir y muchas veces no lo hacen.

¿Cómo apoya el gobierno local para llevar a cabo el Festival?

El Festival existe gracias a una cadena de afecto, la Alcaldía de Cartagena siempre ha apoyado al festival y cuando estuvo Linda Melendez, en el Fondo Mixto de Cultura,  ayudó mucho a que surgiera el Festival. El Ministerio de cultura a veces apoya y a veces no, porque no entiendo que un evento con tantos años, en ciertas ocasiones lo evalúan mal en su sistema de calificaciones, cosa que me parece absurda. Está bien que uno no haga un excelente proyecto pero no descalificarlo  y dejarlo sin nada. Yo creo que un evento como el festival debe merecer mucho o poco, pero debe tener un apoyo permanente por parte del Ministerio de Cultura. El IPCC (Instituto de patrimonio y cultura de Cartagena) nos tiene en ese grupo de eventos de trayectoria, impacto e interés distrital que cuenta siempre con su apoyo, eso es algo muy positivo.

¿Cómo es el contacto y la selección de los poetas que asisten al Festival?

Un grupo de amigos recomiendan los poetas y los poetas que participan se hacen voceros del Festival. Partimos del principio de nivel de calidad de los poemas. Además de contar también con una cuota de poetas locales y del resto del Caribe al igual que la de poetas jóvenes.

¿En qué momento surge ese deseo por impulsar la cultura en Cartagena?

Soy un obrero de la cultura. Ese interés surgió en mi colegio José María Córdoba en Montería, con ese deseo de difundir la cultura a todas partes. Porque yo más que un poeta, soy todo un promotor…Me gusta difundir. Un ejemplo es “Siembra” que antes de ser taller fue un plegable donde se difundían los poemas de mis amigos, después empecé a incluir unos míos. Mi labor es difundir las cosas que me gustan, ya sea poesía, teatro, arte o cultura en general.

 

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