Orquesta Filarmónica Juvenil fue la encargada de cerrar la penúltima noche del Cartagena Festival de Música

En el penúltimo día del XVI Cartagena Festival de Música, continuamos el recorrido por la música de cámara en la Rusia del siglo XIX. Después de la fantástica inmersión que hemos tenido en el repertorio de cámara de Austria, Alemania, Francia e Italia, resulta muy enriquecedor apreciar la manera como los compositores rusos asumieron la tradicional forma del cuarteto, cuando su estilo estuvo dominado por la música orquestal y de corte nacionalista.

En la habitual conferencia de la mañana, Giovanni Bietti se refirió a cómo los compositores rusos desarrollaron voces tan genuinas a partir de un acercamiento muy personal a los elementos de la tradición austro alemana. Esto se hizo evidente en el concierto de las 4:00 p.m. en la Capilla del Hotel Charleston Santa Teresa, cuando el Cuarteto Oistrakh ofreció el último de los tres cuartetos que escribió Tchaikovsky, una obra profundamente dolorosa que el compositor dedicó a la muerte de un amigo cercano, y el conmovedor Cuarteto de cuerdas n. 2 en re mayor de Alexander Borodin quien también dejó una huella contundente en el repertorio para cuarteto aunque solo compuso dos obras en el formato. La interpretación del Cuarteto Oistrakh fue un lujo, no solo por su técnica impecable sino también por su emoción y el carácter indiscutiblemente ruso. La emoción de la música no se vió afectada cuando Andrey Baranov, tuvo que suspender el concierto por unos minutos para reparar una de las cuerdas de su violín.

El concierto de las 7:00 p.m. en el Auditorio Getsemaní del Centro de Convenciones nos llevó de Rusia a la República Checa con serenatas de Suk y Dvorak. La evocadora forma de la serenata se interpretaba al aire libre en noches cálidas y tranquilas desde el clasicismo. Las dos obras fueron interpretadas por la Orquesta FIlarmónica Juvenil de Cámara bajo la dirección de Leonardo Federico Hoyos. Entre las dos serenatas, el violinista Andrei Baranov, interpretó del rumano Ciprian Porumbescu la Balada para violín y cuerdas con la que exhibió todo su virtuosismo y su cercanía al receptivo público de Cartagena.

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La música rusa del siglo XIX del Cartagena Festival de Música a cargo de Piotr Ilich Tchaikovsky y el Grupo de los cinco

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